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La carta de invitación, una exigencia para desalentar llegadas a España

Los requisitos para obtenerla varían entre las distintas regiones del país.

 

 

España ha endurecido los requisitos para quienes quieren entrar legalmente como turistas, en muchos casos mediante la argucia de incrementar casi hasta el ridículo las exigencias, por ejemplo, para poder obtener por parte de un amigo o pariente una carta de invitación.

La crisis económica ha provocado en España una enorme destrucción de empleo. Ya hay 4,3 millones de desocupados -una de las más altas cifras de la Unión Europea-, y esto provocó un control mucho más estricto para evitar la llegada de nuevos inmigrantes sin papeles. Los españoles insisten en que los aeropuertos son un "coladero" de personas que con el pretexto del turismo llegan en busca de un trabajo que no existe.

Unos 1.100 inadmitidos en toda España el año pasado, unos 800 entre enero y agosto de este año -la mayoría en Barajas- son dos cifras clave de esta situación. "Hace dos años que los españoles están mucho más duros con los ingresos de turistas de todas las nacionalidades, nosotros no estamos más discriminados", señaló una fuente diplomática argentina a Clarín.

En los primeros seis meses de 2009, se produjeron tantos procedimientos de expulsión como en los primeros ocho meses del año anterior. Eso quiere decir que el ritmo de rechazos se incrementó. Se calcula que por los distintos puestos de frontera ingresaron cerca de 75.000 turistas argentinos.

Para evitar problemas, es clave demostrar que se cuenta con un alojamiento confirmado. Los turistas argentinos llegan, en general, con reservas hoteleras pagadas o respaldadas por una tarjeta de crédito, y tienen que exhibir los recibos. Otros vienen invitados por parientes o amigos españoles, y allí se producen buena parte de los problemas: cuando se les exige la carta, algunos explican que desconocían esa exigencia.

A su vez, quien debe en España cumplir con los requisitos para poder enviar la carta a sus amigos o parientes, se encuentra con un calvario. Las autoridades españolas dieron una instrucción general sobre la cuestión, pero han dejado los detalles a criterio de las comisarías de policía, quienes deben autorizar la carta de invitación.

Así que las exigencias se multiplican hasta la desesperación. El propósito bastante evidente es descorazonar a quienes tienen que cumplir el trámite. Lo que antes duraba unos pocos días ahora se alarga hasta más de tres meses, porque siempre falta otro sello, otra legalización, otra firma. Muchos se enteran de estos plazos cuando, con un mes y medio de antelación, llegan a averiguar los requisitos. Y ya es tarde.

En Murcia, además de infinitas pruebas de identidad legalizadas de sus invitados, se exige un certificado de antecedentes penales.

Los policías de Islas Baleares exigen una copia del pasaporte íntegro, escrupulosamente legalizado pese a que cuando los argentinos llegan a la frontera tienen la obligación de presentar un pasaporte válido. La superposición sirve para alargar el penoso camino de lograr la carta de invitación. Otras comisarías requieren que el solicitante de la carta presente una copia, legalizada ante notario, de la escritura de su vivienda o del contrato de alquiler. Unas sí y otras no, las distintas policías piden certificado de domicilio, como si no fueran suficientes el documento de identidad o la tarjeta de residencia.

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